UNIVERSIDAD
NACIONAL DE CAJAMARCA
FACULTAD
DE CIENCIAS AGRARIAS
ALUMNO: LUIS
ENRIQUE MARTOS SALDAÑA
DOCENTE: ALEX
HERNÁNDEZ TORRES
E.A.P.: AGRONOMÍA
CURSO: MÉTODOS Y
TÉCNICAS DE ESTUDIO
TEMA: MONOGRAFIA
(MANEJO DE AGROECOLOGICO DE PLAGAS)
FECHA: 24.08.12
CAJAMARCA,
AGOSTO DEL 2012
DEDICATORIA
ESTE TRABAJO VA
DEDICADO PARA MI FAMILIA QUE CON TANTO ESMERO Y AMOR ME APOYAN
INCONDICIONALMENTE DIA A DIA, NO DEJARE DE LADO EL ESFUERZO DEL DOCENTE POR
HACER QUE DIA A DIA AMPLIEMOS NUESTROS CONOCIMIENTOS. GRACIAS
Introducción
El hombre ha
cambiado el ecosistema y
lo ha transformado en un agro ecosistema, en el que ha desarrollado un manejo
inadecuado de los cultivos, manteniendo los monocultivo y la aplicación
excesiva de productos químicos,
motivando con ello la inestabilidad del ecosistema y el desarrollo de
especies nocivas que afectan al sector agrícola, por lo que se puede decir, de
acuerdos a estudios científicos realizados, que los ataques de insectos a los
cultivos son los problemas de
mayor ocurrencia en el mundo, seguida de las enfermedades causadas
por agentes parasíticos
Anteriormente, se hablaba
de control de
plagas, entendiendo como plaga a todo aquel organismo que causa daño al
desarrollo, sobrevivencia a las cultivadas o en su hábitat natural;
sin embargo, se considera que las acciones realizadas
deben tener como base la prevención y la detección temprana, la utilización
eficiente y oportuna de tácticas disponibles y, el mínimo impacto sobre el
medio ambiente,
de tal forma que se pueda pensar en lo que se ha denominado Manejo Integrado de
Plagas - MIP, aplicable a problemas entomológicos y de enfermedades que en un
momento dado puedan potencialmente convertirse en plagas por la magnitud que
alcanza su daño sobre los valores de interés en
una inversión agroforestal.
Un programa de
manejo integrado, involucra las acciones disponibles, eficientes y oportunas,
con un mínimo costo económico
sin causar efecto nocivo al medio
ambiente. El desarrollo de un programa MIP, implica el conocimiento de
aspectos biológicos y ecológicos de la plaga, impacto económico, lafactibilidad y
el costo de su manejo.
El MIP consiste en mantener a
niveles tolerables los agentes destructores, mediante el uso planificado de
tácticas y estrategias preventivas,
supresoras o reguladoras que sean ecológica y económicamente eficientes, además
de socialmente aceptables. Estas acciones que se tomen deben estar
completamente integradas en el proceso total
de manejo del recurso, tanto en la planificación como
en la operación (Coulson y Witter, 1991).
Los Organismos vivos, como
plagas
La naturaleza en toda su componente esta habitada y
conformada por seres vivos, los cuales han mantenido a través del tiempo su lugar en el ecosistema, sirviendo
de manera natural como un factor equilibrante del mismo, al mantener su rol de
propagador y consumidor de otras especies.
Se considera que un
organismo se convierte o adquiere la categoría de plaga, cuando este organismo
pasa su umbral ecológico, es decir se convierte en lo suficientemente numeroso
para ocasionar daño significativo a un determinado cultivo. Por ello, es
necesario recordar los valores sociales y económicos relacionados a
un insecto con un ecosistema particular, puesto que éstos determinan si puede o
no considerarse como plaga.
Las actividades
relacionadas con el manejo de las plantas crean condiciones que aumentan la probabilidad de que los insectos fitófagos se
conviertan en plagas. La estructura de las plantas (especie única, densidad uniforme, edad única, control de
herbáceas, y la calidad de sitio deficiente, crea las
condiciones para que en plantas debilitadas se inicien focos que luego se
extenderán a todo el cultivo) y las perturbaciones que surgen como consecuencia
de las prácticas de cultivo (calidad de las plantas que se llevan a campo y su
manipulación durante la siembra, preparación de sitio, compactación de suelos,
ocasionando erosión,
pérdida de nutrientes), son factores que pueden evitar, predisponer o acentuar
la acción de agentes dañinos.
Los conceptos del MIP
están estrechamente ligados a relaciones fundamentales entre los insectos, las
plantas hospedantes, características del sitio en el cual se cultiva la planta
y las prácticas de manejo. La posibilidad de desarrollar un manejo integrado de
determinada especie insectil, que se considere como plaga, estará directamente
relacionada con el nivel de conocimiento de estos factores mencionados.

El monocultivo
El monocultivo es la asignación de un
solo cultivo, sea agrícola o forestal a una gran extensión de terreno, en el
cual se ignora la herencia de la biodiversidad, las prácticas
asociadas a la rotación, el descanso de la tierra,
sin permitir la recuperación de la fertilidad.
El monocultivo busca homogenizar un solo producto agrícola para acceder fácilmente a un mercado que le permita garantizar la venta y la recuperación del capital invertido (de bajo costo) con grandes
ganancias económicas, satisfaciendo de esta manera al gran mercado del monopolio internacional.
Efectos desfavorables
Pero al no diversificar lo cultivado, puede haber una rápida dispersión
de enfermedades (cuando el cultivo es uniforme es mas susceptible a patógenos).
Otra implicancia de la falta variabilidad en el cultivo es que no puede
sustentar a animales que antes habitaban ese sitio y estos no pueden
alimentarse, encontrar abrigo o reproducirse. Por otro lado algunos insectos encuentran alimento constante, pocos
predadores y se reproducen intensamente, con lo cual se tornan en plagas. Y se hace
necesaria la utilización deplaguicidas para
reducir sus poblaciones. Estos plaguicidas tienen una acción rápida y uniforme,
de fácil aplicación y relativa larga vida activa. Pero acarrean efectos
inesperados como el resurgimiento de plagas, lo que produce un aumento en la
necesidad del químico,
que también genera una resistencia en la plaga y otros insectos, cambios en la
flora de malezas, toxicidad de los organismos vivientes y contaminación al medioambiente. Esto también ocurre
con los fungicidas.
El suelo sufre un desgaste de los nutrientes y finalmente comienza a
erosionarse. Esto se debe a que en la mayoría de los cultivos se retira la
planta completa, y así se interrumpe el proceso natural de reciclaje del suelo.
El suelo se torna empobrecido y pierde productividad por lo cual es necesario
la adición de fertilizantes.
El monocultivo se refiere a las plantaciones de gran extensión con el cultivo de
una sola especie, con los mismos patrones, resultando en una similitud
genética, utilizando los mismos métodos de cultivo para toda la plantación
(control de pestes, fertilización y
alta estandarización de la producción), lo que hace más eficiente la producción
a gran escala.
Casos frecuentes de monocultivo se dan con eucalipto, pino o insigne, en
el caso de árboles, o grandes plantaciones de cereal, soja, caña de azúcar,
algodón etc.


Estudios
realizados en soya y caña de azúcar han comprobando que el monocultivo de
altera el equilibrio de las lluvias, que se concentran más
en un determinado periodo del año y se hacen más intensas, pero torrenciales.
Además, esas aguas, en la ausencia de la biodiversidad para equilibrar y aprovisionarse de
ellas, corren con mayor intensidad para los ríos o para el manto freático.
Existen, también, estudios que muestran el aumento de las temperaturas medias
así como el aumento de la incidencia de las sequías en regiones de monocultivo.
Esto, sin llevar en consideración que, en el caso de la caña, el principal
agravante son las quemadas que expiden gas carbónico a la atmósfera.
Existe un
creciente interés de preparar biocombustibles, que no es
más que combustible o energía producido a partir de productos agrícolas, por lo que mas bien se
debería llamar agro-combustibles o agro-energía. Este objetivo obliga a aumentar la concentración de la tierra a un solo cultivo y generar mercancía
para mantener las tasas de lucros en las grandes transnacionales y el modo de
vida consumista de los países ricos, sin ninguna preocupación por el medio ambiente,
el calentamiento global u otras cosas, que afectan al hombre.
Por ello, propone que para evitar los problemas provocados por la producción en monocultivo y enfrentar de un golpe
la escasez de combustibles es preciso cambiar
tanto la matriz de transporte,
cuanto la matriz energética, y, sobre todo, trabajar con la idea de soberanía energética.
La política de incentivar el monocultivo es dar
curso a una gran alianza producida entre tres tipos de capitales
transnacionales: las empresas
petrolíferas (que desean disminuir la dependencia del petróleo),
las automovilísticas (que desean seguir con ese patrón de transporte individual
para obtener lucro) y las empresas del agro-negocio (como Bunge, Cargill y Monsanto)
que desean continuar monopolizando el mercado mundial de productos agrícolas. Ahora,
ese imperio del capital internacional quiere hacer una alianza
con los grandes propietarios de tierra en el sur, especialmente en Brasil,
para utilizar grandes extensiones de tierra para la producción de
agro-combustibles. Las grandes extensiones de tierra fértil ominadas por el
monocultivo es perjudicial para la naturaleza y para el medio
ambiente, porque destruye otras formas de vegetales, es decir,
destruye la biodiversidad y la seguridad alimentaria del mundo.
Uso intensivo de plaguicidas
El hombre ha
tratado de modificar la naturaleza para satisfacer sus necesidades. Por
ejemplo, para reducir las pérdidas producidas por las plagas ha hecho uso
intensivo de los plaguicidas con resultados mixtos; unos buenos y otros malos.
Sin duda, el uso de agroquímicos tóxicos ha contribuido a incrementar la
disponibilidad de alimentos para el hombre y el uso de DDT ha evitado que más de
mil millones de individuos padezcan malaria. Sin embargo, la agricultura moderna ha incrementado también la
disponibilidad de alimentos para muchos otros organismos, entre ellos las
plagas. Se dice que las plagas para los cultivos comerciales empezaron a ser un
problema cuando se inició la agricultura intensiva.
Por
plaguicidas químicos nos referimos a una amplia gana de sustancias tóxicas
destinadas al combate de organismos vivos a los que se considera plagas, sea
insectos, hongos,
malezas, roedores, mosquitos entre otros, denominándose según su objetivo:
insecticidas, fungicidas, herbicidas, relentecidas. Los plaguicidas también se
clasifican por su pertenencia a un grupo químico (organoclorados,
organofosforados, carbonatos, piretroides en cuanto a insecticidas) con
distintas características de su persistencia en el ambiente y de sus rasgos
toxicológicos.
Los
insecticidas artificiales se empezaron a usar intensivamente en la década de
los cuarenta, y desde entonces, el número de especies de insectos que atacan
los cultivos comerciales se ha incrementado significativamente. Las plagas
menores se convierten en plagas mayores, al eliminarse algunas especies
predadoras naturales, o bien cuando los insectos se vuelven resistentes a
algunos insecticidas después del uso prolongado de una determinada substancia.
Por ejemplo, el cultivo del algodonero, en un principio era atacado por dos
especies de insectos, posteriormente se incrementó en 5 el número de especies
que se tuvieron que controlar y, actualmente se considera necesario aplicar
insecticidas contra diez plagas.
La guerra química que se ha librado contra los insectos
perjudiciales, durante más de 50 años, con la falsa expectativa de eliminar
completamente las plagas ha dañado más al ambiente de lo que ha logrado
ahuyentar las amenazas de las pestes. El efecto más indeseable derivado del uso
intenso de plaguicidas es el envenenamiento de las especies silvestres que no
era los blancos intencionados de estos tóxicos, especialmente aquellas especies
silvestres que habitan ambientes acuáticos.
El uso
intensivo de plaguicidas químicos crea una serie de problemas ambientales y de salud pública vulnerando los derechos
humanos de amplios
sectores de la población,
incluyendo niños y trabajadoras y trabajadores
agrícolas migratorios. En México,
el mercado de plaguicidas abarca a por lo menos 278 plaguicidas autorizados (en
1996), que se formulan de diversos modos y se ofrecen en cientos de marcas comerciales; y que la industria nacional calculaba un volumen de unas 50,000 toneladas anuales, en
1988 Es un mercado dominado por
grandes empresas transnacionales de la Industria Química, de origen europeo
(Bayer, Zeneca, Agrevo, Novartis) y estadounidense (Dupont, Monsanto)
principalmente, aunque con la globalización de
la economía mexicana, también se encuentra la
presencia de corporaciones japonesas e israelitas.
Las empresas
que dominan el mercado mundial de plaguicidas han ido consolidándose al comprar
empresas productoras de semillas, y en los últimos años de laboratorios de Ingeniería genética,
en una estrategia que busca tener mayor influencia en la oferta del sistema alimentario mundial. Según las últimas
estimaciones 10 empresas transnacionales controlan el 88% de las ventas a nivel global, estimadas en 31 mil
millones de dólares.
El dinamismo
en el sector agro exportador se define como un mayor uso de plaguicidas en los
principales cultivos de exportación de la región, por ejemplo las bananas
se utilizan 24.653 toneladas en América Latina (A.L.) y 68.651 en el mundo, en
el caso de los cítricos es mayor, en A.L. 32.560 y en el mundo 98.731 (Fuente:
FAO, 2001). Si a estas cifras le sumamos el monopolio que sufre la región latina con la
invasión de las transnacionales del rubro la crisis aumenta, algunos datos a nivel continental nos muestran como
se van reproduciendo e interrelacionando los poderes económicos: MONSANTO
dispone de 64 empresas, DUPONT de 63, NOVARTIS (ahora Syngenta de 58) y ZENECA
(ahora Syngenta) de 44.
La Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para
América Latina (RAPAL), informó, a través de su directora María Elena Rozas,
que los plaguicidas más dañinos usados en agro-exportación en América
Latina son sumamente
peligrosos, ya que producen efectos crónicos como cancerígenos, teratógenicos,
tumorígenos. Algunos de los plaguicidas más dañinos usados en agro exportación
en América Latina son Carbofurán, Glifosato, Metamidafos, Paraquat,
Clorpirifós, Monocrotofos, entre otros.
La exposición continuada a cantidades pequeñas de
agro tóxicos por largos períodos de tiempo genera daños crónicos son terribles
para todas las formas de vida en el planeta. Algunos de ellos son lesiones
cerebrales y del sistema
nervioso, enfermedades cardiovasculares, afecciones renales y
hepáticas (hígado), algunos tipos de cáncer, mutaciones genéticas y
teratogénesis, problemas endócrinos y reproductivos y depresión del sistema inmunológico (defensas).
El uso de
plaguicidas también provoca impactos ambientales y de salud en América Latina
como daños agudos y crónicos, aparición de plagas, enfermedades y hierbas
resistentes, disminución de la biodiversidad, muerte de insectos benéficos, contaminación de aguas superficiales y subterráneas.
Ente los
principales efectos ambientales podemos mencionar: Resistencia de insectos, hongos y malezas,
derivando en un aumento de las dosis, aplicaciones y mezclas de plaguicidas en una espiral del
veneno que contamina y aumenta los costos de producción de los cultivos.
·
Residuos
de plaguicidas organoclorados en especies de la vida silvestre. En aves predadoras y migratorias, resultado de
la deriva de la aspersión aérea y de la bioacumulación de estos compuestos en
la cadena alimentaria.
·
Afectación
de la biodiversidad en insectos, por uso de insecticidas; y empobrecimiento
biológico de los suelos por la afectación de la micro flora y
micro fauna del suelo,
especialmente en el uso de fumigantes, que crean un "vacío" biológico
que pasa a llenarse con la colonización de patógenos y enfermedades, a la que
se aplican nuevas aplicaciones de fungicidas.
·
Contaminación
de agua superficial y subterránea: En el caso
del agua subterránea por la
contaminación por
herbicidas poco estudiado en México, por lo que es necesario fortalecer un
sistema de monitoreo de la calidad ambiental abierto a la consulta
pública y la participación ciudadana.
·
Manejo
inadecuado de materiales y residuos peligrosos. Los envases de
plaguicidas vacíos así como los residuos peligrosos generados en su producción
y formulación.
·
Destrucción
de la capa de ozono estratosférico, que filtra las
radiaciones solares. Es el caso del bromuro de metilo, usado como fumigante del
suelo y para la conservación de granos almacenados; que forma parte de las
sustancias controladas por el Protocolo de Montreal, y ante el cual el
gobierno mexicano debe establecer
cuotas máximas de importación a partir del 2002, y buscar su pronta
eliminación, teniendo como fecha límite el 2015, fecha sujeta a la revisión en
futuras reuniones



Uso intensivo de
fertilizantes
Fertilizantes
son todas aquellos productos químicos que se aplican al suelo para volverlos
mas productivos y alcanzar mayor rentabilidad en la producción.
El suelo, es
un recurso vital para la producción de los alimentos y subsistencia del hombre,
sin embargo se pierde a ritmos alarmantes. La agricultura contemporánea, con
todas sus artificiales distorsiones, se ha convertido en una seria amenaza para
el propio suelo que la sustenta. Los frutos de esta agricultura intensiva,
moderna o industrializada ha provocado problemas ecológicos como: Pérdida de
fertilidad, erosión y contaminación de los suelos.
La
agricultura actual desconoce el inmenso potencial genético ya que los
agricultores utilizan semillas de variedades de "alto rendimiento",
que llevan a la utilización obligatoria de altas dosis de fertilizantes
químicos (sin fertilizantes no hay tales "altos rendimientos") que
hace que los cultivos sean más susceptibles al ataque de plagas y enfermedades.
Lo que incide a la búsqueda de plaguicidas cada vez más potentes. Es un círculo
de veneno.
El exceso de
fertilizantes químicos, altera en las plantas la absorción de micro elementos
(nutrientes). Esto afecta sus funciones normales y, en consecuencia, las hace
menos resistentes al ataque de plagas y enfermedades. A esto hay que sumar,
además, los pesticidas que incorporan a la planta sustancias tóxicas. Se crean,
así, otras disfunciones y, también, cambios complejos en el suelo que van:
desde la alteración de la población de microorganismos, hasta trastornos en la dinámica de las reacciones químicas del suelo.
En el caso de "Aldrin" es que una sola aplicación permanece en el aire por 27 años y en contacto con el suelo
se transforma en "Dieldrín", que tarda 48 años en degradarse.
En el suelo
existen microorganismos que se nutren de la materia en descomposición. La presencia de
sustancias contaminantes extrañas impacta, negativamente, en este proceso natural. Crea desequilibrios y, a la
vez, altera fisiológicamente a los cultivos. Como es lógico, por el consumo de productos agrícolas en tales
condiciones, se pueden adquirir enfermedades. Es urgente, pues, pensar en
preservar todo nuestro potencial genético, que es enorme. No se debe caer en el
uso precipitado de "semillas mejoradas" que han sido mejoradas para
tecnologías que requieren un alto consumo de insumos químicos, y no para
nuestros suelos que reciben una agricultura de subsistencia.
El nitrógeno
es un factor de producción muy importante porque determina el rendimiento. Sin
embargo, se ha comprobado que el uso de este nutriente afecta a la calidad del
agua y de la atmósfera. Por un lado, las aguas con altas concentraciones de
nitratos producen un tipo de algas que consumen el oxígeno e impiden el desarrollo de la fauna.
Por otro, los gases que emiten los cultivos con índices de
nitrógeno muy elevados favorecen el calentamiento de la tierra y provocan problemas
respiratorios a las personas con asma.
Una de las
enfermedades más graves derivadas de la ingestión de nitrógeno es la
metahemoglobinemia o enfermedad de los niños azules. Se trata de una patología
que afecta principalmente a los bebés y que provoca una ausencia de oxígeno en
la sangre.
La proliferación de casos relacionados con la intoxicación de nitratos ya ha
llevado a muchas industrias conserveras y de potitos a elevar su
grado de exigencia a los agricultores para evitar daños en la salud pública


Conclusiones
·
Las
grandes empresas transnacionales están motivando el desarrollo de los
monocultivos a fin de ofertar los llamados "biocombustibles" que no
son otra cosa que "agro-combustibles" con el único fin de mantener el
mercado y garantizar sus ganancias, descuidando con ello, la estabilidad del
ecosistema.
·
Los
monocultivos deterioran el ecosistema (sequias, inundaciones, erosión de los
suelos) y afectan a la seguridad alimentaria del hombre.
·
El
desarrollo de los monocultivos incide directamente en el creciente uso de
plaguicidas y fertilizantes químicos, lo que conlleva a un descontrol ya que
permite el paso del umbral ecológico de los organismos vivos provocando que
estos se conviertan en plagas y, la creciente pérdida de biodiversidad (vegetal
y animal).
·
El
uso de plaguicidas químicos como forma dominante en el control de plagas y
la aplicación intensiva de fertilizantes químicos, es parte de la estrategia
comercial de las Corporaciones que dominan la industria química, y de la
aplicación de estrategias de especialización productiva de los
ecosistemas en monocultivos
extensivos con una concepción no sostenible de la productividad agrícola, que transfiere los costos
sociales, ambientales y de salud pública deteriorando
la calidad de vida y los derechos humanos de los afectados.
·
El
uso intensivo de plaguicidas químicos agrícolas se puede reducir aplicando una
estrategia integrada, con un control agroecológico de plagas que integra
una variedad de técnicas,
tales como el control biológico (con el uso de una amplia gama de agentes
biológicos, incluyendo a insectos predadores y parasitoides, y hongos), de
control cultural, de selección de variedades resistentes, del uso de
insecticidas botánicos, de una fertilización biológica; estrategia que implican
un cambio en la
concepción productivista para armonizar la búsqueda de la rentabilidad con la
protección de la biodiversidad y un máximo de calidad ambiental.
Recomendaciones
Frente
al problema de la contaminación ambiental y riesgos a la
salud provocado por el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos es necesario
un cambio profundo de las políticas públicas responsables del control del
uso de estos agrotóxicos, a fin de que permita el pleno ejercicio de los
derechos humanos, incluido el derecho a la salud y a un medio ambiente adecuado
para el desarrollo y bienestar de las personas de las presentes y futuras
generaciones; para ello se requiere:
·
La
aplicación de una Política Preventiva que estimule la Participación ciudadana y
la inclusión de todas las empresas productoras de plaguicidas.
·
La
elaboración de un Manual de uso de plaguicidas químicos por
tipo de plaguicida y por cultivo, en el que se incluya cantidad (volumen),
número de aplicaciones y extensiones tratadas. Así como, el nivel de
peligrosidad, riesgo y cuidados en su manejo.
·
Programas
prioritarios de reducción de uso de plaguicidas químicos en las regiones de
mayor contaminación.
·
Apoyo
a la expansión de la agricultura orgánica
Bibliografía
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